Esta celebración se lleva a cabo -principalmente-los días 17 y 18 de octubre, y cabe mencionar que es más local pues son pocas las personas que salen el día 17 a cerear a las casa en donde durante el transcurso de el año (del 8 de octubre al 7 de octubre del siguiente año) una persona falleció a causa de un accidente.
Sin embargo el luto y el gasto es doble, por que aunque el 17 de octubre se hizo ofrenda por motivo de que el difunto acaeció a causa de un accidente, el 31 de octubre o 1° de noviembre la familia vuelve a poner ofrenda nueva; dependiendo si era niño o adulto.
Al siguiente día se va al panteón a dejar algunas flores que se juntaron de la cereada y al parecer se hace una celebración litúrgica.
Acababa la misa los familiares y amigos que acompañaron a la familia del difunto son invitados a comer a la casa en donde se puso la ofrenda y
se reparte el muerto.
Juan Carlos Rendón Miranda